La difícil vida de la mujer que recibió el indulto humanitario
Johana Gálvez, de 44 años, una mujer analfabeta y madre de 4 hijos, fue diagnosticada con un cáncer cervicouterino en fase IV, mientras cumplía condena por tráfico de drogas en pequeñas cantidades en el Centro Penitenciario Femenino. No se había realizado los exámenes ginecológicos que habrían permitido detectarlo a tiempo, y a raíz de la […]
Johana Gálvez, de 44 años, una mujer analfabeta y madre de 4 hijos, fue diagnosticada con un cáncer cervicouterino en fase IV, mientras cumplía condena por tráfico de drogas en pequeñas cantidades en el Centro Penitenciario Femenino. No se había realizado los exámenes ginecológicos que habrían permitido detectarlo a tiempo, y a raíz de la gravedad de su estado, la defensora penitenciaria Solange Vega solicitó el “indulto presidencial por razones humanitarias, el que le fue concedido en noviembre de 2021 para cumplir lo que resta de su condena con arresto domiciliario nocturno, mientras recibe cuidados paliativos.
Dentro del Centro Penitenciario Femenino de Santiago hay 450 internas, que se dividen en10 patios o secciones.
Hasta septiembre de 2021, Johana partía celda con12 mujeres, que reclamaban por sus fuertes quejidos y llantos de dolor. -Johana lloraba porque le dolía mucho y las otras internas le hacían la vida imposible haciéndola callar. Nunca había estado en la cárcel, que es un infierno —relata la abogada de la Metropolitana Sur, Solange Vega. Los dolores de Johana eran en la zona pélvica y fue atendida en la enfermería del centro. —Tenía el Papanicolau (PAP) atrasado, estaba en muy malas condiciones en términos de cuidado personal. Durante el examen ginecológico, me percató de que habíaalgo en el cuello del útero, lo que me generó la sospecha de que se podía tratar de cáncer. Decidí derivarla al Hospital Barros Luco Trudeau -explica Carmen Gloría Necul, la matrona de la cárcel. Sin embargo, la convivencia con sus compañeras de celda no era fácil. Las mujeres compartían baño y áreas comunes. -Cuando empecé con mi enfermedad, ellas pensaban que se iban a contagiar. Iba al baño y al salir, echaban Lisoform. Nadie queríaestarconmigo -relata Johana Gálvez por teléfono. Johana estaba cumpliendo una condena de dos años de presidio menor en su grado medio por el delito de tráfico en pequeñas cantidades, según lo establece su sentencia.
En 2018, fue encontrada dentro desu domicilio portando 2,89 gramos de Cannabis sativa en la comuna de Lo Prado, En mayo de ese año, ingresó al Centro Penitenciario Femenino (CPF) de Santiago a cumplir los 260 días que le quedaban pendientes, ya que el resto del tiempo lo cumplió con pena sustitutiva, que se otorga a aquellos que no tienen penas anteriores y deben ir cada cierto tiempo a Gendarmería. Según afirma Johana, la droga correspondía a su marido, que vendía distintas sustancias ilícitas cerca de su casa en Lo Prado. —Yo me fui presa para que mis niñitas no fueran, porque son mamás. Tuve que dar cara yo y Él siguió vendiendo cosas en mi ‘a Johana, quien tiene 4 hij lvezcomsu padre cuando tenía aproximadamente 10 años porque antes de eso él estuvo preso. Dice que entonces, cuando su padre salió en libertad, la vida les cambió radicalmente.
“Nosotros no nos metíamos en nada, Siempre nos tenían encerrados en las pi zas (.). Todo lo que él hizo, lo hizo para drogarse”. Tras la evaluación médica en el Servicio de Ginecología Oncológica del Hospital Barros Luco Trudeau, en agosto de 2021 Johana Gálvez fue diagnosticada con un cáncer cervicouterino IV A, lo que significa que ya no existe más tratamiento que c para aminorar el dolor.
Además, tenía una fístula ve Johana es analfabeta, lo que influyó en el diagnó: -asegura Solange Vega, defensora penitenciaria y abogada de Johana. -Como no sabía leer ni escribir, nunca supo lo que era un PAP. ella sabe lavar la ropa, cuidar a los hijos ajenos y los propios y hacer lo que el marido le pedía -explica la defensora.
Según el estudio Inequidades en Cáncer Chile 2017, realizado porel Foro Nacional del Cáncer; la tasa de mortalidad por cáncer es 8 veces mayor en personas con educación básica, en comparación a quienes han completado la educación superior.
Además, la investigación establece que más del 50% de la población chilena fallecida por cáncer en 2017 no presentaba instrucción o solo tenía educación básica. —Un día salí y les dije a mis compañeras VIH, tengo cáncer” -cuenta Johana. Dice que cuando les contó sobre su enfermedad, las internas le perdón. —Las perdoné. No soy rencorosa. No tengo estudios, pero tengo valores.
“Chiquillas, no tengo La defensora Solange Vega la conoció durante la implementación del proyecto piloto que se está haciendo en seis cárceles del país con la finalidad de que todas las personas que estén en esos penales tengan defensa gratuita del Estado. Cuando compartió con Johana por primera vez, afirma que tuvieron una entrevista particular, iba triste por un tema personal y Johana me dijo: “Sol, puede estar triste, pero trate de no estarlo. Tiene que verlas cosas buenas de la vida. Yo no sabía leer ni escribir. Cuando iba tomar unlibro mi papá me pegaba porque tenía que estaren laartesa. Al otro día volvía al colegio y la profesora me pegaba con la regla porque no había hecho la tarea. Me quedaba dormida en la artesa de tanto lavar y tenía siete años”, La defensora relata que el padre de Johana la sacó del colegio porque tenía que cuidar a sus hermanos.
El informe psicológico realizado para solicitar el indulto presidencial estableció que Gálvez, dentro del área cognitiva, ta un nivel educacional muy inferior a lo esperado para su edad, señalando no haber logrado estudiar porque su familia privilegió que sus hermanos estudiaran, ocupando el rol estereotipado asignado a las mujeres, Su responsabilidad quedaba situada exclusivamente al ámbito doméstico, debiendo encargarse del euidado de sus hermanos y aseo de la casa”. Dentro del área personal, el documento explica que Johana presentaba un estado emocional lábil y Noraba con facilidad al ser consultada sobre su familia.
Además, establece que “en su historia destaca el rol de cuidadora que ha ejercido desde su infancia, desarrollando habilidades interpersonales orientadas a satisfacer las necesidades de otros por sobre las propias”. -Es una mujer encantadora, Me llamó la atención porque la encontré con mucho ángel -recuerda la defensora Solange Vega. Lacapellana Nelly León años acompañando alas mujeres privadas de libertas en el CPF de Santiago. Además, en 2008, creó la Fundación Mujer con el objetivo de promover la dignidad de las mujeres privadas de libertad y restituirles sus derechos como personas. La institución atiende, en promedio, a 172 mujeres al año.
La hermana Nelly, quien junto a Gendarmería ayudó para la ¡ tud del indulto presidencial de Johana, cuenta que llegó ala unidad penal el 2005 con la intención de evangelizar y hablar de Dios en la cárcel, pero que todo se dio vuelta y su visión cambió por completo cuando conoció a las mujeres privadas de libertad. Que era imposible hablar de Dios cuando había tanta indignidad, tanto hacinamiento, pobreza, miseria de todo tipo: humana, valórica y moral. Eso me llevó a ponerme en actitud de observación y escuchar desde el corazón la vida e historia de cada una de las mujeres.
La hermana Nelly recuerda que cuando conoció a Johana, ella llegó con mucho temor. —Llegó muy tímida, con muy pocos recursos, con muy pocas habilidades emocionales y muy dependiente de otros, Es una mujer muy carente afectivamente. Me dio mucho pesar conocerla.
La defensora regional de la Defensoría Metropolitana, Loreto Flores, explica que las mujeres son un grupo vulnerable cuando se enfrentan al sistema penal, porque todo el sistema está basado para varones, —Esa realidad cuando se plasma en las mujeres, produce una discriminación inicial e inmediata. Muchos de los parámetros que se requieren para optar a beneficios o para analizar su situación al interior de las cárceles tienen relación, por ejemplo, con el sistema educacional. Entonces, un sistema educacional precario, que no tenga un oficio, ya es una discriminación. Muchas de ellas son analfabetas, no han terminado el colegio o no han tenido las posibilidades de obtener una profesión, porque se han dedicado gran parte de su vida al cuidado de sus hijos.
Razón de la condena de Johana, la capellana relata que “es una mujer inofensiva y si volviera a microtraficar, siempre va aser paravivir, no para lucrar: Esa es la mirada frente ala pobreza, que no hay otra forma, es la desesperación de una persona en condiciones de pobreza”. Ww Una vez que se conoció el diagnóstico de Johana, la matrona Carmen Gloria Necul explica que se activaron los procesos de ayuda, -En las unidades penales no tenemos dependencias especiales para pacientes con diagnósticos complejos, no hay un recurso médico permanente que nos apoye en temas de tratamientos, alimentación e higiene. Al tener uncáncer tan avanzado, ya no existe la opción de tratamiento curativo, sino que se realizan cuidados paliativos para evitar al máximo el dolor que genera la enfermedad.
Hoy existen cuidados paliativos para los pacientes oncológicos pertenecientes a las Garantías Explícitas de Salud (GES). En pri mera instancia, funcionaba solo para los enfermos terminales y posteriormente se amplió para otras etapas del cáncer en necesario. El 21 de marzo de 2022 entrará en vigene de Reconocimiento y Protección de los Derechos de las Pers: con Enfermedades Terminales y el Buen Morir. La ley contempla $13 mil millones para la contratación de profesionales y la compra de fármacos e insumos para los cuidados paliativos, destinados a pacientes que padecen enfermedados terminales o graves de todo tipo. Para el cáncer cervicouterino, dentro de la canasta del GES, están los medicamentos para esta etapa de la enfermedad. En el caso de Johana, la matrona Necul era la encargada de solicitar los medicamento: -Nosotras teníamos que ir a retirar y tramitar los medicamentos al Hospital Barros Luco.
Como Johana no podía asistir de manera presencial alos controles, fbamos como tutoras y le relatábamos a los médicos el estado de la paciente, les llevábamos los exámenes y ellos nos daban las indicaciones y horarios junto a los medicamentos.
Al nosaber leer, según lo relata la matrona, la hermana Nelly se preocupó de buscar a una interna que la ayudara con el tema de las dosis y horarios de los medicamentos de fácil uso, como el paracetamol, mientras que los más complejos eran administrados en enfermería. Sobre la actitud de Johana frente a su enfermedad, la hermana Nelly destaca su postura optimista. -Ella nunca se ha planteado que se va a morir, que el la va a llevar.
Esa lucha que ha dado, ese deseo de estar con hijos y su familia la ha tirado para arriba, Es una mujer positiva, úno tiene muchos recursos, pero tiene esa manera de pararse frente ala vida, wn Araíz del diagnóstico y de los problemas a los que se enfrentó Johana Gálvez en el CPF de Santiago, en septiembre de 2021 Solange Vega, junto a la hermana Nelly y a Gendarmería, comenzaron a solicitar el indulto presidencial —El indulto se demora de 8 a 10 meses y muchas veces la gente se muere. Entonces, el trabajo que hicimos con la hermana Nelly historia para sensibilizar al Ministerio de Justicia, presentando que había un problema mayor que tenía que ver con un tema social. Que una mujer analfabeta se estaba muriendo de cáncer. Que se iba a morir en la cárcel, teniendo en cuenta que era un delito menor y que no era digno. La defensora regional Loreto Flores afirma que “el indulto que logró Solange fue extraordinario en términos de tiempo.
Normalmente cuando tramitamos un indulto, las personas fallecen antes incluso de tramitarlo”, Tras presentar la solicitud, en noviembre Johana ya se podía ir a su casa para continuar con sus cuidados paliativos junto a su familia de manera tranquila, Pero no fue así.
Según relata Solange Vega, al llegar a su casa el marido estaba con otra mujer, por lo que tuvieron que sacarla de ahí Hoy, Johana está viviendo en la casa de su padre, donde está cumpliendo con arresto domiciliario nocturno lo que le queda de condena, que termina en agosto de 2022, -Quiero terminar mi condena y algún díaira ver alas chiquillas -cuenta Johana desde su casa-. Me gustaría llevarles pan amasado, con queso o chanchito, no tengo muchas cosas, pero sí mucho cariño. Ensu casa, viven también sus cuatro hijos y sus dos nietos. Para ella, su sueño es aprender a leer y poder compartir eso con ellos. —Estoy haciendo tareas de a poco con el silabario: la A, la E, la L, 110 y la U. Tenga la edad que tenga, quiero leerle un cuento a mis nietos antes que me vaya de este mundo. S
“Johana lloraba porque| le dolía mucho y las otras internas le hacían la vida imposible haciéndola callar”, relata la defensora Solange Vega.
“Hicimos escritos relatando su historia para sensibilizar al Ministerio de Justicia: que una mujer analfabeta se iba a morir de cáncer en la cárcel, teniendo en cuenta que era un delito menor y que no era digno”.
Johana está aprendiendo a leer con el silabario. “Quiero leerle un cuento a mis nietos antes que me vaya de este mundo”, dice.
